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Por qué se escribe 

            
            Creo que el novelista es ante todo aquel que no está satisfecho con la realidad, aquel hombre que tiene con el mundo una relación viciada, un hombre que por alguna razón, en determinado momento de su vida, ha sentido que surgía entre él y la realidad una especie de desacuerdo, de incompatibilidad. Si estuviera satisfecho, si se sintiera reconciliado con el mundo, si la realidad lo colmara, es evidente que no intentaría esa empresa de crear nuevas realidades, de crear realidades imaginarias y ficticias.
            Así, la primera comprobación que haria yo desde el punto de vista del novelista es la de que ese hombre es un rebelde, es un hombre en desacuerdo con su sociedad, con su tiempo, o con su clase, un hombre que no está satisfecho con el mundo.

Vargas Llosa


            El hombre es sobre todo un animal narrativo.(...)
            Al fin y al cabo, nos pasamos la vida contando historias: es decir, contando lo que nos pasó ayer, lo que esperamos hacer mañana, lo que hemos pensado, imaginado o soñado, contando lo que alguién nos contó, o recordando, que es también una forma de contar.
            Todos somos Simbad, ese mercader que vive pacíficamente en Bagdad y que un dia se embarca para ir a negociar a lejanas tierras, sufre un naufragio y corre aventuras magníficas. Y esto le sucedió siete veces. Luego, con los años, regresa definitivamente a Bagdad, retoma su vida ociosa y se dedica a contar sus andanzas a un breve auditorio de amigos.
            Pues eso es lo que más o menos hacemos cada dia. Simbad es Proust, pero también es esa señora que vuelve del mercado y le cuenta a las vecinas lo que acaba de ocurrir en la frutería.
            No sé por qué, pero nos produce placer narrar, recrear con palabras lo que hemos vivido. Recrear: es decir, que nunca contamos fielmente los hechos, sino que siempre inventamos o modificamos algo: a la experiencia real le añadimos la imaginaria, y eso es sobre todo lo que nos produce placer.
            De ese modo, vivimos dos veces el mismo hecho: cuando lo vivimos y cuando lo contamos. A menudo pasa que, en la realidad, hemos representado papeles secundarios en un suceso; al contarlo, sin embargo, nos reservamos el papel de protagonista (aunque solo sea porque lo contamos desde nuestra perspectiva). La realidad nos pone en nuestro sitio; luego, nosotros, por medio de la narración, ponemos a la realidad en el suyo. El mendigo deviene principe, la realidad se rinde ante el deseo, la vida se confunde por un instante con el sueño.

Luis Landero


            Lo que me mueve a escribir, y lo que me movió a escribir en un lejano dia de mil novecientos veintitantos, es el placer de las historias. Es algo que va más allá de la técnica; es algo que tenemos en común con los muchachos que entraban en los cafés de El Cairo y contaban las historias que hoy llamamos Las mil y una  noches. Somos narradores, hay mucha gente que lo es y para esa gente hay otra que está deseando que le narren historias

Bioy Casares


            (...) creo que si un hombre siente la necesidad de ser un artista, es porque necesita encontrarse a sí mismo. Todos los escritores tratan de encontrarse a sí mismos a través de sus personajes, de su escritura

George Simenon


            Se puede hablar de un mal de escribir 
            (...)
            Hay una locura de escribir que existe en sí misma, una locura de escribir furiosa, pero no se está loco debido a esa locura de escribir. Al contrario.
            La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir (...)
            La escritura: la escritura llega con el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida.

Marguerite Duras