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Los poetas 

 

Escribir poesía: obedecer a una presión interior; generalizar vivencias; penetrar en territorios prohibidos; conectar con un lector interno.

  ¿Qué es un poema? Un poderoso universo de palabras, un objeto de lenguaje ¿Qué es el lenguaje? Hoy es Cesare Pavese quien nos aproxima una respuesta: “La poesía comienza cuando un necio dice del mar: “Parece aceite.” No se trata, en absoluto, de una más exacta descripción de la bonanza, sino del placer de haber descubierto la semejanza, del cosquilleo de una misteriosa relación, de la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado.

 

Busquemos más respuestas en la textura del poema:

 

Mis pasos en esta calle

Resuenan

                En otra calle

Donde

               Oigo mis pasos

Pasar en esta calle

Donde

Sólo es real la niebla.

                                                    Octavio Paz

 

 

Destino

 

Dónde estará lo que sigue

me pregunto

mientras lo que quedó atrás

se parece

a un barril sin fondo

en el que es imposible buscar

un indicio

para este futuro que viene

cabalgando lentamente

como una flecha

de esas

que siempre van a dar en el blanco

aunque hagan un trayecto sinuoso

que a los ojos de ciertos ingenuos

puede parecer

errado.

                                                                Tamara Kamenszain

 

 

 

¿Te acuerdas “Del lado oscuro del corazón”?....

 

Mi táctica es mirarte

aprender como sos

quererte como sos.

Mi táctica es hablarte y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible.

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo

no sé como ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en tí.

Mi táctica es ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendemos

simulacros para que entre los dos

no haya telón ni abismos.

Mi estrategia es en cambio

más profunda y más simple:

Mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé como ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites.

 

                                                 Mario Benedetti

 

 

 Largo lamento

 

Perdóname si tardo algunos años

todavía en dejarte.

 

Aprovechando la amistad de un ala

tan parecida al viento

que dio la vuelta al mundo en unas horas

vengo de recorrer la tierra en busca

del mejor sitio para que te quedes.

 

(...)

 

Por eso

perdóname si tardo

todavía en dejarte y si te miro

hasta el séptimo cielo de los ojos,

atentamente, sin llorar, sereno,

en busca de una estrella o de un quizá,

donde estuvieras bien. Y mientras tanto

aún seguiremos juntos,

unos minutos más, hasta las siete.

                                                                         Pedro Salinas (Fragmento)

 

 

 

Oración de un desocupado

 

Padre,

          desde los cielos bájate, he olvidado

las oraciones que me enseñó la abuela,

pobrecita, ella reposa ahora,

no tiene que lavar, limpiar, no tiene

que preocuparse andando el día por la ropa,

no tiene que velar la noche, pena y pena,

rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

 

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,

que me muero de hambre en esta esquina,

que no sé de qué sirve haber nacido,

que me miro las manos rechazadas,

que no hay trabajo, no hay,

                    bájate un poco, contempla

esto que soy, este zapato roto,

esta angustia, este estómago vacío,

esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre

                    este dormir así,

bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido

te digo que no entiendo, Padre, bájate,

tócame el alma, mírame

el corazón,

yo no robé, no asesiné, fui niño

y en cambio me golpean y golpean,

te digo que no entiendo, Padre, bájate,

si estás, que busco

resignación en mí y no tengo y voy

a agarrarme la rabia y a afilarla

para pegar y voy

a gritar a sangre en cuello.

 

                                       Juan Gelman