El Quijote

El Quijote

  

 

Personalmente leo casi de todo, pero últimamente me he encontrado con algunos lectores que se han especializado en un género en concreto. Verdaderos expertos, por ejemplo, en novela negra o novela histórica que saben y han leído más de estos géneros de lo que yo nunca sabré o leeré. Y está bien que así sea. Pero siempre he pensado que si se quiere conocer un género en profundidad es importante saber cuáles son sus orígenes, su historia y su evolución. Con ese propósito me he decidido a hacer una brevísima recopilación de libros que han inaugurado un género y que, por su carácter de obras pioneras, considero imprescindibles, tanto para los amantes de ese género como para todos los lectores en general.

   Parece que la literatura nació con unos determinados géneros de serie. Ocurre con el género de aventuras, que en un primer momento lo ocupa la epopeya épica, cuyas primeras obras conocidas incluyen Epopeya de Gilgamesh o La Ilíada y La Odisea. Algo parecido pasa con el género romántico, que en la Grecia clásica toma la forma de novela pastoril, con ejemplos como Dafnis y Cloe de Longo, una obra que a pesar de todo dista mucho de otras novelas también románticas como Orgullo y prejuicio de Jane Austen o Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Y es que el punto de inflexión en la evolución de los géneros novelísticos habría que ponerlo en El Quijote, que ha sido reconocida unánimemente como la primera novela moderna de la literatura. Hasta la inmortal obra cervantina los personajes eran estereotipos que se mantenían idénticos desde la primera a la última página, pero en El Quijote ‒y ese es uno de sus puntos más importantes‒ encontramos que los personajes van evolucionando a lo largo de la historia. Bienvenidos a la novela moderna.

Fanny Hill

Fanny Hill

  

Por razones evidentes, la pornografía, como género novelístico, ha sido ‒y sigue siendo‒ uno de los fenómenos literarios más soterrados de la literatura. Parece increíble que se remonte al siglo XVIII, concretamente a 1748, cuando John Cleland escribió Fanny Hill: Memoirs of a Woman of Pleasure conocida popularmente como Fanny Hill a secas. Es una de las novelas más perseguidas y censuradas de la historia de la literatura. Sus múltiples adaptaciones al cine no han sido menos polémicas.

   Normalmente tiende a pensarse en el Romanticismo como un género volcado en la poesía y el Realismo como el género novelístico por excelencia; sin embargo, como veremos los nuevos géneros novelísticos, aquellos que triunfan en nuestros días, nacen más en el Romanticismo que en el Realismo.

Waverley

Waverley

  

La novela histórica se consolida definitivamente como género gracias a la veintena de novelas que el escocés Walter Scott hizo sobre la Edad Media inglesa, la primera de las cuales fue Waverley en 1814. Tanto éxito cosechó la fórmula literaria de Walter Scott que se acabó convirtiendo en uno de los símbolos principales de la nueva estética. Entre sus sucesores se puede mencionar al también escocés Robert Louis Stevenson con La flecha negra y, por supuesto, a los franceses Víctor Hugo con Nuestra Señora de París y Alexandre Dumas padre con obras como Los tres mosqueteros. El camino estaba bien abonado para los escritores realistas.

El castillo de Otranto

El castillo de Otranto

  

Los orígenes de la novela de terror están profusamente estudiados y son fáciles de identificar. Este género nace a finales del siglo XVIII y principios del XIX en Alemania e Inglaterra en forma de novela gótica cuando el gusto romántico empieza a inclinarse hacia los ambientes lúgubres y decadentes, lo misterioso, fantástico y lo irracional. Aunque la novela gótica, compuesta por un código muy cerrado y estilizado, no es todavía terror en el sentido moderno de la palabra, es su antecedente más claro. El pionero es Horace Walpole con El castillo de Otranto de 1765. Cada uno de los escritores románticos que lo fueron practicando, entre ellos Edgar Allan Poe, Sheridan Le Fanu y Mary Shelley, lo fueron enriqueciendo y añadiéndole algunos elementos.

Los crímenes de la calle Morgue

Los crímenes de la calle Morgue

  

Muy relacionado con el género anterior aparece también, casi al mismo tiempo, la novela negra, que también surge como una derivación del género gótico. El título de primer escritor policíaco le corresponde indiscutiblemente a Edgar Allan Poe y su libro de 1841 Los crímenes de la calle Morgue, donde aparece Auguste Dupin, el primer detective de ficción, que sirvió de modelo a uno de los personajes arquetípicos del género, el detective Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle. En esta primera obra ya aparece la característica más importante del género: la resolución del crimen se fundamenta sobre todo en deducciones lógicas.

Frankenstein o El moderno Prometeo

Frankenstein o El moderno Prometeo

  

Es difícil dar un hito exacto de la aparición del género de ciencia ficción. De haberlo, habría que remontarse por como mínimo a 1818 con Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary Shelley, aunque para Carl Sagan y para Isaac Asimov el primer relato de ciencia ficción es Somnium, escrito por Johannes Kepler en 1623 y donde aparece un aventurero que viaja a la Luna. John Clute, en cambio, señala a Tomás Moro y su Utopía de 1516 como su precursor más probable. De cualquier manera, Julio Verne y H. G. Wells popularizan tanto el género en el siglo XIX que con frecuencia llegan a ser considerados, sobre todo este último, como los precursores del género. El término de «ciencia ficción» no aparece hasta 1926, cuando el escritor Hugo Gernsback lo utiliza en Amazing Stories, una revista de narraciones fantásticas y especulativas.