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 El mejor trayecto

Silvia Adela Kohan

 

¿En qué se diferencia un cuento de una novela corta o larga? ¿Qué tipos de novelas existentes te pueden ayudar a perfilar mejor tus necesidades?

Puedes elegir una de las tendencias existentes y recrearla. Por ejemplo, seguir la estructura de una novela policíaca para escribir una novela de amor. O una novela epistolar en la que además de cartas intervienen otros discursos.

 

Cuento y novela: diferencias y coincidencias

Ni un capítulo de una novela es lo mismo que un cuento, ni añadiéndole otros sucesos a un cuento el resultado es una novela. La diferencia no está sólo en la extensión. Sin embargo, nada es tan tajante ni tan absoluto.

¿Lo que escribo es cuento o novela? A veces uno tiene la confirmación desde la primera frase; otras, descubre al llegar al final que ese cuento que estaba escribiendo era el capítulo de una novela. Fundación, de Isaac Asimov comenzó por ser un cuento, que se convirtió en el primer capítulo y llegó a tener siete tomos de unas quinientas páginas.

Ocurre que hay un parentesco entre el capítulo de una novela y un cuento:

 · Ambos trabajan una situación central.

·Ambos tienen un final sugerente.

Las diferencias:

· En la novela se destaca a quién le pasa lo ocurrido. El funcionamiento de los personajes de las novelas determina la acción novelesca. En el cuento se destaca qué pasa. La importancia está en la acción más que en los personajes.

· En la novela, se detallan la manera de ser y de pensar de los personajes. En el cuento, no.

· La novela es expansión. El cuento es condensación.

· El capítulo provoca el deseo de leer el capítulo siguiente. El cuento queda “acabado” con un final abierto o cerrado.

· La novela es un microcosmos de acontecimientos, episodios, historias, secuencias. El cuento es un acontecer, una emoción, una apariencia, una imagen.

· La eficacia de la novela depende de la armonía y el equilibrio entre sus componentes.  La eficacia de un cuento depende de su intensidad.

·Los sentidos del tiempo son distintos en la novela y el cuento. La novela es un tejido temporal. El cuento es un instante, una impresión, un estado emotivo efímero.

· Los personajes de novela no tienen existencia propia. Los personajes de un cuento, sí la tienen. Los personajes del cuento no tienen la profundidad de los personajes novelescos.

Dice Haruki Murakami: “Para proponerlo de la manera más sencilla posible, yo siento que la escritura de novelas es un desafío mientras que la escritura de cuentos es un placer. Si escribir novelas es como plantar un bosque, entonces la escritura de cuentos es como plantar un jardín. Ambos procesos se complementan creando un paisaje que atesoro”.


¿Persigo una novela corta o larga?

Cada historia exige su extensión, sea un cuento, una novela corta o larga. La novela larga y la corta se diferencian por su extensión y por su ritmo, lo cual implica una diferencia de información y de tensión narrativa.

Supuestamente, una novela comercial tiene entre 80.000 y 120.000 palabras.

La novela corta, llamada también nouvelle tiene un promedio de 80 a 120 páginas, presenta un único acontecimiento, la acción, el tiempo y el espacio aparecen de forma más condensada que en la novela larga, y presenta un ritmo acelerado en el desarrollo de su trama. Las largas digresiones y descripciones propias de la novela larga desaparecen en la novela corta, así como los exhaustivos  análisis psicológicos de los personajes.

Intensidad y condensaciónson las características del buen cuento y, en cierto modo, también conviene tenerlas en cuenta en la novela corta. La novela corta suele atenerse a un incidente central que despliega sin desvíos. La novela larga echa mano de los desvíos, de los atajos, de las digresiones que amalgama en un buen equilibrio con el eje central, pueden ser impecables historias secundarias que funcionan como complemento o como contrapunto de la principal.

La brevedad de la novela corta es exigente, reclama concisión, jugar con lo oculto, con lo no dicho o lo intuido, para economizar palabras y un aliciente que mantenga la atención del lector.

Excelentes novelas cortas son Retrato del artista adolescente, de James Joyce; Las aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe; El hombre delgado, de Dashiell Hammett; 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig; Bartleby, el escribiente, de Herman Melville: La muerte de Iván Illich, de Lev Tosltoi.

Una novela larga se puede dividir en partes (Primera, Segunda, Tercera).

Una novela corta es una unidad, pero se puede dividir en capítulos o fragmentos.

Será la trama la encargada de conducirte a una novela de 100 páginas o a una de 500. Para ello, al inicio o durante el desarrollo, te conviene tener una idea del esqueleto, de sus momentos centrales de acción, de la relación entre el principio y el final y sabrás cuánta información tendrá que dar tu narrador, que ocupará más o menos páginas, para que el conjunto resulte compacto y significativo.

De hecho, puedes preguntarte qué novela quieres escribir y hacia qué extensión te lleva tu fantasía. La respuesta bien fundamentada te dirá cuál es la mejor opción. 

 

Conocer las variantes para sacar partido

Puedes tomar ideas de las novelas de todos los tiempos.

Si retomas una variedad existente, no te obligues a hacerlo al pie de la letra, como un molde a rellenar: son posibles instrumentos, bases de datos que informan sobre lo que otros escritores han hecho en distintos momentos de la historia. Puedes tomar un aspecto de un tipo de novela, una mayor o menor cantidad de elementos de otra, para crear tu universo particular y así experimentar con el lenguaje o profundizar en el argumento.

El mismo género –la histórica, la romántica, o ambas combinadas, entre otras– se puede trabajar tanto de forma trivial como para experimentar y profundizar un asunto que te obsesione. De hecho, numerosas novelas engloban distintas opciones. Por ejemplo, El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite es una autobiografía, una novela onírica, un ensayo sobre el arte de novelar, una critica social.

Una propuesta que puedes hacerte, si tu novela te da permiso, es reinventar los géneros, como lo hace, por ejemplo, Jean Echenoz con Ravel, en la que reinventa la novela histórica mientras trabaja con una vida real.

Según el tipo de novela, varían las técnicas. Así, en los siglos XV y XVI está la novela de caballerías, la sentimental (cuyo ritmo es lento), la dramática (en la que se eliminan las descripciones y se deja paso al diálogo); en el XVII, Don Quijote, de Miguel de Cervantes, que instaura las pautas de la novela moderna, retrata la sociedad y da paso a la novela burguesa del XVIII. En el XIX, se desarrollan las tendencias realista, la romántica, las fantásticas, la psicológica, de aventuras, es el siglo de la novela por excelencia. La segunda vuelta de tuerca de la novela moderna la da Madame Bovary, de Gustave Flaubert, que renueva el manejo del tiempo y del enfoque narrativo. En el XX, se desarrollan numerosas variantes a partir de Ulises, de James Joyce, y los novelistas indagan su forma de decir con las técnicas más variadas, que dan prioridad a la historia narrada o al discurso, surge la variante de la cámara que ve, pero no sabe nada. De hecho, la novela ha recurrido, y tú puedes recurrir,  a la sintaxis del cine, de la imagen, y a todo lo que otros géneros y dramaturgias le ofrezcan. En el XXI, una variante que abunda es la amalgama de autobiografía, ensayo y ficción, en novelas como las de Paul Auster, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Rosa Montero, entre otros.

Las variantes, desde sus comienzos, son:

· De aventuras: centra su interés en la acción y en la narración de acontecimientos extraños y emocionantes. Un buen ejemplo son las novelas de Stevenson.

· De ciencia-ficción: trata historias ficticias relacionadas con la técnica y la ciencia. Buenos ejemplos son los relatos de Ray Bradbury, Stanislaw Lem, Isaac Asimov, entre otros.

· De tesis: da importancia a las intenciones generalmente ideológicas del autor. Presenta problemas de orden: religiosos, políticos, sociales, etc. Predomina la idea sobre la acción y generalmente tiene un propósito docente y hasta polémico. Así, Benito Pérez Galdos tienen novelas de tesis social y religiosa; Juan Valera, de tesis psicológica.

· Epistolar: muestra la evolución de la acción y los personajes mediante cartas que se suceden, se entrecruzan o se alternan con otros registros. Entre otras, La ciudad y la casa, de Natalia Ginzburg.

· De terror: (que fue llamada gótica) centrada en acontecimientos extraños e inquietantes que derivan en la situación angustiosa del protagonista potenciada por la intervención de seres fantásticos o espeluznantes, contiene entonces elementos mágicos, misteriosos y terroríficos. Entre las clásicas: Longsword, conde de Salisburry, de Thomas Leland.

· Histórica: mezcla sucesos y personajes históricos con otros ficticios. Despliega un ambiente histórico para plantear inquietudes presentes,  versa sobre argumentos o temas reales, sucedidos en el pasado con respecto a la época en que se escribe. Se dice que la mejor historia de Roma está en la novela Quo Vadis de Enrique Sienkiewiez; la de Inglaterra Medieval en las de Walter Scott; la de España en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Una tendencia en la actualidad es la biografía ficticia de un escritor o un artista.

· Naturalista: se basa en la observación y experimentación científica, está poblada de borrachos, de vagabundos, prostitutas, de chusma, pueblo maloliente en tabernas y pocilgas, etc. Son las novelas de Emilio Zola.

· Policíaca: concede especial atención a la resolución de un enigma, a través de un ingenioso procedimiento racional basado en la observación y la indagación gracias al cual se logra descubrir a los culpables de un crimen. Edgar Allan Poe, Arturo Conan Doyle, Agata Christie son buenos ejemplos.

· Negra: sigue el esquema de la novela policíaca (un crimen, investigación del mismo por un detective, persecución de los culpables), pero su interés principal no es la resolución del enigma, sino la presentación de conflictos sociales, con un detective diferente, duro y justiciero. Raymond Chadler, Dashiell Hammet y Horace Mc Coy son buenos ejemplos.

· De espionaje: está vinculada al suspense y las aventuras, y protagonizada por espías y contraespías.

· Criminal: de narración trepidante y clima violento y asesino, como en los best-seller de Mario Puzo o Ken Follet.

· Psicológica: profundiza en los estados de ánimos, las pasiones y los conflictos psicológicos, el mundo interior de uno o varios personajes y los analiza minuciosamente a través del hilo de sus pensamientos (monólogos), o mediante diarios íntimos, cartas (novela epistolar), de esos  personajes. Buenos ejemplos son las novelas de Dostoievsky y Stendhal.

· Realista: con una técnica casi fotográfica pretende dar una descripción lo más exacta de la realidad. Un buen ejemplo es la Comedia Humana de Honorato de Balzac.

· Costumbrista: narra la vida diaria de una sociedad completa. Presenta al personaje como representante de un grupo y de unos valores. Buenos ejemplos son las novelas de Dickens o Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes.

· Folletín: responde a las expectativas populares y se publicaba por entregas en los periódicos.

· Rosa o romántica: utiliza el tema del amor con cierta superficialidad. Versa sobre dos personas que, a pesar de los obstáculos, construyen una relación duradera con final feliz. Entre los ejemplos actuales, las de Danielle Steel.

· Erótica: es una variante de la sentimental, pero centra la historia en el acto amoroso más que en lo que les pasa a los personajes, a través de la sugerencia y la atmósfera adecuada. Un ejemplo es Las edades de Lulú, de Almudena Grandes.

· Poética (más moderna que lírica): conserva los personajes y peripecias de la novela, pero sus procedimientos de narración son de orden poético, con abundancia de figuras retóricas como metáforas y metonimias. Entre otros ejemplos, las de Menchu Gutiérrez.

· Social: narración de la vida de un personaje como perteneciente a un grupo o clase social. Las novelas de Ramón Sender son un buen ejemplo.

· Biográfica: Es una modalidad bastante moderna que narra la vida de los hombres célebres o los héroes como seres corrientes desde el nacimiento, pasando por la gloria, hasta la muerte, como han hecho, entre otros, André Maurois, Stefan Zweig, Emil Ludwing.

· Nueva novela: cuenta la historia desde la mirada, desde una cámara de cine imaginaria que le permite al lector completarla. Las clásicas son las novelas de Alain Robbe-Grillet, Marguerite Duras y Nathalie Sarraute.

· Antinovela: según Julio Cortázar, que la llama así a través de uno de sus personajes de Rayuela, novela que no sigue el orden lineal convencional, el lector se convierte en “copartícipe y copadeciente” del autor; la antinovela se contrapone a la novela “rollo”, que se lee obligatoriamente del principio al final.

· Mestiza: Combina información e invención. Incluye recursos de la autobiografía y el ensayo, con referencias a la actualidad y a la historia. De algún modo, intenta demostrar que la novela puede recogerlo todo. Lo son Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez de Pisón, Contra natura, de Álvaro Pombo, Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Mata, La conjura contra América, de Philip Roth.

En cualquier caso, es posible aprovechar algún aspecto de los modelos existentes para desarrollar la novela propia sin respetar el modelo completo. Así, por ejemplo, en Beltenebros,Antonio Muñoz Molina ha empleado recursos de la novela de espionaje; Graham Greene o Juan Carlos Onetti emplean estrategias de la policíaca en novelas que no podrían incluirse dentro del género.