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Disparador creativo

por Toni Planells

 

 

El humor es la forma más inteligente de tomarse la vida en serio 

Importante será el humor cuando el consejo de ancianos de Escribir y publicar ha decidido dedicarle dos números consecutivos. Recapitulemos y aportemos algunas referencias necesarias a este humor que nos ocupa. En primer lugar, sepamos que exorbitancia, carientismo, aticismo y chafaldita son sinónimos de humor. En el terreno de lo funcional, el humor puede explicarse como una forma de respirar, una manera de rebelarse, un sistema de vida, una técnica pedagógica, una respuesta a la violencia y al totalitarismo, un planteamiento ante la vida y la muerte y una actitud para combatir lo que se ha dado en llamar pensamiento único, el único pensamiento que les ha pasado por la cabeza, en toda su vida, a quienes lo propugnan. Y -como no- el humor es la antesala de las tres armas -habladas y escritas- más letales que existen: ironía, cinismo y sarcasmo. Practicar el humor es una actitud combativa. Que se sepa.

El humor como terapia multifuncional

El humor es -hoy por hoy, todavía- una actitud vergonzante ante ciertas personas, partidos, creencias e instituciones. No hay religión que contemple el humor -ni en lo más mínimo- en sus estatutos, evangelios, torás, alcoranes y reglamentos. Es como si Mitra, Jesucristo, Mahoma, Buda o el cabeza visible de turno, no hayan roto un plato en su vida y en un determinado momento de su apostolado no hayan introducido una parábola, sura o koan en clave de humor. Curioso, ¿no? Es como si la seriedad fuese cosa de dios y el humor del diablo. Claro que algunos de los textos de los anteriormente citados autores -en ocasiones- pueden interpretarse con un cierto y respetuoso sentido del humor: ...yo soy el que soy... O: ...me veréís y no me veréís...  Y ya que estamos en el terreno de lo religioso sepamos que el patrón de los que practican el humor en sus diversas especialidades es nada menos que San Felipe Neri, un ciudadano romano del cinquecento, alegre, jovial y desenfadado, que como además de ser patrón de los humoristas es protector de los reumáticos, deducimos que el humor es lo mejor para artritis, artrosis, reumas y demás dolencias óseas, por no decir también desequilibrios mentales, estados depresivos, suspensiones de pagos y declaraciones de renta positivas. El famoso y tópico Sonría por favor, deja de ser una perogrullada, para convertirse -en los tiempos que corren- en una sugerencia de obligado cumplimiento, para sobrevivir a tantísimas  situaciones que agujerean y desbaratan el futuro inmediato, tanto en el aspecto individual como colectivo.

Escribe humor en cualquier texto

El humor puede adoptar cualquier aspecto y su presencia es asumible en cualquier cocina literaria, sea de mercado, fina, fast food o de abrelatas. El humor bien tratado puede acentuar el dramatismo en un velatorio, agudizar el hijodeputismo de un empresario, remarcar el manipuleo de un político, denunciar el trapicheo de una adúltera, espeluznar el miedo a un niño. No tengas reparo en utilizar el humor bien tocado en algunos parajes de tu relato. Recuerda que hasta Poe trabajó el humor con más o menos éxito y sin ningún tipo de vergüenza.

Si no sabes como hacerlo, visualízalo y visualízaselo

Al humor hay que dosificarlo cuidadosamente. Lo sé: no es fácil. Quieres incluir en tu relato una situación que contenga una dosis de comicidad y no te sale. Lo primero que debes aprender es a inventar gags. Un gag es un corto episodio humorístico, verbal o visual. Un señor que anda por la calle, resbala y cae en un charco, poniéndose perdido, es un gag visual. De ti depende que el lector lo vea como tu quieras que él lo vea y se sonría, arranque en carcajadas o se le quede una cara de palo. Un gag verbal puede ser una confusión, sexo por saxo o al revés, un calambour, una contre-petterie o cualquiera de las mil y una martingalas oulipistas del lenguaje (ver Ejercicios de Estilo de Queneau sin dejar de leer el prólogo). Pero no olvides que lo más importante es cómo se lo cuentas a tu lector, cómo se lo visualizas. Una vez hayas aprobado con éxito los gags, puedes seguir con los relatos largos y las novelas por entregas.

Y finalmente, ¡a por el Planeta! Que el humor es un bien escaso y con futuro.   Puestos a recomendar, te remito a Mrozek -El elefante, La vida difícil-, Sterne -Vida y opiniones de Tristram Shandy-  y a Poe -Relatos cómicos- para ir haciendo boca.

Veamos ahora algunos casos prácticos:

Por mucho que leas disparadores creativos, manuales u otras teóricas, a fin de cuentas lo que más te funcionará -como siempre- será tu propia cosecha. Por lo que insisto -por enésima vez- en la técnica del oído presto y lápiz y bloc en ristre y la propia experiencia y lo visto por ahí y lo imaginado, que la imaginación es la gran máquina donde se cuecen las grandes historias y no te preocupes en exagerar, la realidad supera lo insuperable. ¿Recuerdas? Pues veamos algunas sinopsis de casos frescos y recién cosechados para su desarrollo:

Situaciones negras

Nº 1.-Luis está velando a su amigo Juan que ha muerto al atragantársele un mordisco de bistec poco hecho. Mientras Luis reflexiona sobre la evanescencia de la vida, una mosca se le introduce a Juan por un orificio nasal.

Nº 2.-Giovanna Pattanè, plañidera siciliana, pierde su trabajo porque presa de una extraña enfermedad le entran auténticos ataques de risa en los entierros para los que es contratada.

Nº 3.-A José Luis, manco de ambos brazos, se le rebelan las protésis, creándole situaciones comprometedoras en los ambientes más refinados.

Escatología pura y dura

Nº 4.-Al tirar la cadena, el edificio de dieciseis pisos se le viene abajo, con gran estrépito y polvareda.

Nº 5.-El día de su petición de mano, en plena celebración, televisiones, radios y prensas registrando el evento en todas sus dimensiones, a Lolis Fernández de Villaviciosa, se le escapa irremediablemete una ventosidad descomunal.

Surtido variado

Nº6.-En un mercado, el candidato Abilio-Sergio Perengámez toma con total electoralidad un bebé en brazos. El bebé rompe a llorar como si se le fuera la vida. La madre del pequeño atiza al candidato con una voluminosa merluza de anzuelo que está comprando.

Nº7.-Al levantar el premio por el mejor vestuario, al modisto Jean-Pierre de la Letoude se le caen los pantalones en plena ceremonia de los Oscars. Letoude lleva calzoncillos largos de felpa. 

Nº8.-La dulce abuelita se dispone a contar a sus innumerables nietos el cuento de la Caperucita Roja, pero víctima de una locura transitoria invierte todas y cada una de las palabras del famoso cuento creando una situación desconcertante entre el nieterío (Os yov a tarcon el tocuen de Tacirupeca Jarro: Vai Tacirupeca por el quebos y toprón de zás ¡El bolo! ¡Ñoco el bolo! Jodí Tacirupeca...)

Amigos, el humor se inventa. Como todo, pero más, si cabe.