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Como cultivar y escribir el miedo cotidiano

por Toni Planells

 

 

 

Miedo a la piscina y a la hoja en blanco

 

No sabes nadar por lo que decides aprender de una vez por todas. Has oído decir que la mejor forma es tirarte a la piscina, con agua, por supuesto, e intentar, moviendo brazos y piernas, mantenerte a flote. Estás al borde de la piscina aparentando normalidad. Disimulas por si alguien se está fijando en ti. Pero no, nadie te hace ni puñetero caso. Estás decidido a tirarte de cabeza y que sea lo que dios quiera. ¿Qué es lo que te lo impide? El miedo, seguro. ¿En cuál de sus variedades?, ¿al ridículo?, ¿al qué dirán?, ¿a la caída?, ¿al impacto con la superficie del agua?, ¿a ahogarte? Días más tarde, en el borde de la piscina, sonríes recordando tus miedos y tu primer chapuzón, como un ridículo más en la vida. Venciste de una sola zambullida diversos tipos de miedo: ya sabes flotar. Ahora deberás aprender a nadar. Escribir, querida amiga, estimado amigo, es exactamente lo mismo. Lo primero es lanzarse para aprender a escribir. Después ya aprenderás a narrar, a construir historias, a crear personajes, ambientes, situaciones, lugares, destinos, objetos y objetivos. Una hoja en blanco es un compromiso. Un compromiso contigo mismo y un compromiso con tu lector; razón por la cual deberás esbozar tus intenciones en forma de guión, escaleta, camino, atajo o como quieras llamarle. Y a esas alturas del curso ¿a qué vienen estas viejas y ya conocidas reflexiones, en forma de arenga, de las de antes del combate? ¿Qué es lo que nos están vendiendo los chicos de EyP? Sencillo: a escribir se aprende equivocándose. Escribiendo, pero con el error como posibilidad y, en la corrección del error como punto de partida para la escritura. No me cansaré de repetir que vale más equivocarse una vez que andar dudando siempre para no equivocarse nunca. Hacía disparadores que no me explayaba a gusto sobre tan espinosa cuestión. Y ahora, superado el miedo a nadar y el miedo a escribir, vamos a otros diversos tipos de miedo, porque el miedo viene de lejos o de los de arriba.

 

Líbrame dios mío de la ira de los hombres del norte…

 

Esa jaculatoria tuvo mucho éxito en la europa de la edad media cuando cualquier tribu, ciudad o estado podía ser pasada a fuego y cuchillo por cualquier capricho de la tribu, ciudad o estado instalada un poco más hacia arriba. Lo de emigrar hacia el norte fue un fenómeno social de los años cincuenta del siglo pasado. Lo de invadir y arrasar el sur, fue el deporte del siglo cinco al quince o desde la caída del imperio romano hasta el descubrimiento de América. ¡Qué vienen los bárbaros…! era el grito más frecuente y los bárbaros eran los de la tribu de arriba. Y a continuación la pregunta: ¿Qué es realmente el miedo? He buscado definiciones en diccionarios y wilkipedias:

Miedo.-m. (Fear, fright, dread-ING/Peur-FR/Paura-IT/Angst-AL) Definición 1.-Estado afectivo del que ve ante sí un peligro o ve en algo una causa posible de daño o de molestia para él. Definición 2.-Sentimiento de angustia ante la proximidad de algún daño, real o imaginario. Definición 3.-Turbación del ánimo, sentimiento de inquietud y conmoción psicofisiológica que se experimenta ante un peligro, sea real o imaginario.

¿En qué quedamos? ¿Estado, sentimiento, turbación, angustia, inquietud, conmoción…? Es el momento de comenzar a poner en duda diccionarios y wilkipedias y redefinir muchas de las palabras a la luz de nuevas ideas y productivas creatividades. Con esa razón y no otra, busco una definición atípica y atópica y la encuentro en la imaginación del escritor-guionista Goscinny y del dibujante-ilustrador Uderzo y sus inefables criaturas; Astérix y Obélix (Astérix y los normandos). Hace falta aclarar lo que se decía sobre los normandos: hombres del norte que no conocían el miedo. Así pues esta es la definición según la tradición normanda recuperada y transcrita por Goscinny:

Miedo.-m. Estado que da alas a quien lo padece y le permite volar como los pájaros y correr a gran velocidad. Al mismo tiempo el miedo produce alteraciones físicas como sudor frío, castañeo de dientes, nudo en el estómago, cabeza hueca, crujir de huesos y temblores de rodillas, entre otras.

 

El miedo tiene tres patas, tres patas tiene el miedo…

 

El miedo; el cotidiano, el mediático, el social, el político, el ciudadano, el físico, el personal es una superficie lisa, plana. Como una mesa sobre la que escribimos, comemos, trabajamos o damos puñetazos. Alrededor de la cual nos sentamos, nos reunimos, debatimos, discutimos y hablamos. Una mesa con tres patas. Y no lo dudes ni lo olvides: cada una de ellas es una poderosa herramienta con mucha miga para escribir. Para comprender mejor el miedo; los miedos sobre los que se nos puede ocurrir escribir, debemos definir -con la máxima precisión posible- el origen y las causas de tales miedos. Los cuatro miedos que –como patas– sostienen nuestra mesa como símbolo del miedo mundial y como útiles para escribir, son los que siguen y que están patrocinados por las siguientes industrias:

Miedo a).-Industria armamentística (Llamada eufemísticamente de la paz).

Miedo b).-Industria médico-química-farmacéutica. (O de la salud)

Miedo c).-Industria alimentaria.

Hay más miedos, muchos más, pero hoy vamos a ocuparnos de estos tres y bastante trabajo van a darnos. Así, en principio esos tres miedos están consolidados en la sociedad moderna y citados en lenguaje de calle son: miedo a la guerra, miedo a la enfermedad incurable, miedo a la inanición. Esos miedos se resumen en: miedo al sufrimiento y miedo a la muerte y por extensión, miedo al desconocido más allá.

 

¡Cuidado! Que el miedo no te meta en un Apocalipsis…

 

Que las patas del miedo no te metan en lo apocalíptico; ni fines del mundo, ni holocaustos, ni exterminios en masa, ni en desastres geoclimatológicos. Eso es otro género del que ya trataremos más adelante, o no. Puedes rozar lo apocalíptico pero sin profundizar en ello. No olvides que eres un operario del miedo, metido a escribir. Si tu deseo es alcanzar la dudosa categoría de best-seller debes tramar bajo esta sencilla, novísima y equilibrada fórmula:

Problema Grave de Alcance Mundial + Conspiración + Alta Velocidad Narrativa

Amor y/o Sexo + Miedo Progresivo En Toda La Narración + Título Espectacular

El miedo como mecánica narrativa debe tener tres condicionantes necesarios e ineludibles. Debe ser: 1º.-Posible, 2º.-Creíble y 3º.-Científicamente imaginable. Y dicho eso vamos a los cuatro miedos como disparadores creativos para escribir.

 

Primera pata: la paz y la guerra

 

En una verdadera exhibición de miedo, si vis pacem para bellum, decían los latinos y siguen diciendo hoy un considerable número de personas, generalmente hombres, (por aquello de la testoreona) banqueros para defender sus dividendos, hombres de negocio para acrecentar su share, deportistas para romper su record, aficionados a las armas en general, por si acaso, y, por supuesto militares de cualquier graduación para mantener su modus vivendi y por supuestísimo los fabricantes y traficantes de armas. Y, de paso, para aumentar la difusión de una curiosa revista de venta en los quioscos que lleva la curiosa denominación de Armas y Municiones. Buenas: ¿Tiene Armas y Municiones? ¿Te imaginas…?

LIBRO RECOMENDADO.-Alerta roja de Peter George. Novela llevada al cine por Stanley Kubrick bajo los títulos: ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú y/o Dr. Strangelove (Dr. Insólito) o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba.

IDEA PARA ESCRIBIR.-Trama de amor tan imposible como apasionado entre una pacifista militante y un miembro -en activo-de la norteamericana National Rifle Association. Sufrimiento sin cuento. 250 páginas. Desenlace en la última página. A lo largo de la narración no puedes derramar ni una sola gota de sangre.

 

Segunda pata: enfermedad-salud-causa efecto

 

PREGUNTAS PARA ESCRIBIR.-¿Serías capaz de escribir -en clave de investigación-a partir de las siguientes preguntas como si fuesen casos prácticos?: 1ª.-¿Domina el mundo la industria médico-química-farmacéutica? 2ª.-¿Qué pasaría si -de la noche a la mañana- todos los laboratorios químico-farmacéuticos del mundo se negasen a vender sus especialidades a un país determinado? No a un país subdesarrollado, no. A un país del primer mundo. 3ª.-¿Qué pasaría si alguien sabotease el contenido de una especialidad farmacéutica? 4ª.-¿Qué pasaría si se descubriese que un laboratorio ha lanzado al mercado una especialidad para combatir un virus que el propio laboratorio ha creado, desarrollado y difundido en las grandes conurbaciones urbanas?

LIBROS RECOMENDADOS.-La amenaza de Andrómeda de Michael Crichton, novela y película homónimas dirigida en 1971 por Robert Wise y en 2008 por Mikael Salomon en formato miniserie (dos capítulos) para TV. El jardinero fiel de John Le Carre de la que Fernando Meirelles dirige una versión cinematográfica del mismo título.

 

Tercera pata: somos lo que ayunamos

 

Estamos (o deberíamos estar) en tiempos de diálogo para que el tinglado no se vaya al garete. Norte-sur. Desarrollosubdesarrollo. Ricos-pobres. Árabes-judíos. Patronos-obreros. Saciados-Hambrientos. Primer mundo-tercer mundo. ¿Y el segundo? ¿Y el cuarto? ¿Es cierto que unas pocas –cuatro o cinco– corporaciones alimentarias controlan la mitad de los alimentos? ¿Es cierto que –en nuestro mundo– el 20% de la población posee el 80% de la riqueza mundial? ¿Es cierto que las crisis económicas responden a minuciosas planificaciones financieras? Ahí tienes otra pata de la mesa que te puede dar mucho de si a la hora de fabular miedo.

LIBRO RECOMENDADO. -¡Hagan sitio, hagan sitio! de Harry Harrison transformado en película por Richard Fleischer con el título de Soylent Green (Cuando el destino nos alcance).

IDEA PARA ESCRIBIR.-Diario de un hambriento. Indigente que pulula entre contenedores del barrio alto donde busca su sustento. Ejecutivo, broker o así, que tiene problemas de obesidad y anda por gimnasios, dietas, balones gástricos, etc. Un día se conocen y se establece entre ambos una especial atracción. Discusiones, peleas, reflexiones, paseos por el parque… Establecer en 800 páginas una historia con desenlace inesperado.

Vuestro futuro como escritores está servido. Ahí van algunas ideas para que las hagáis crecer. Y que la suerte os acompañe, queridos lectores: todos y todas.

 

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